
CRÓNICA DE CÓMO HABLAR UN IDIOMA.
PRÓLOGO
En un planeta tierra, donde la humanidad ya no era humanidad, ni los individuos, personas, la tecnología había tomado el control, y el conocimiento había cesado de ser importante o difícil de adquirir, nadie tenía que leer para saber lo que precisaba. Por lo tanto, con el paso de los siglos, los libros acumularon polvo en las repisas, y quienes los leían, al morir, fueron también sepultados por la tierra que envuelve todo lo que deja de existir. Las mentes se volvieron más grandes, pero la imaginación era más frecuentemente una historia del pasado.
Un milenio después, cuando el “hombre”, sin derecho a ser considerado humano, logró crear y recrear la vida, las máquinas tomaron el cuerpo, y reemplazaron todo lo que no funcionara, el cerebro tenía información masiva. Sin embargo, la humanidad como solía existir fue olvidada, nadie recordaba cómo era la vida antes de que las memorias y el conocimiento se pudieran extraer o agregar por medio de un dispositivo.
Capítulo I.
Lucia Lincan era una niña de 12 años que deseaba saber lo que nadie podía, ella quería encontrar el eslabón perdido en la historia de la humanidad, ese momento en que todo se había vuelto borroso; era por eso que siempre que podía acompañaba a su padre al trabajo.
Todos debían llevar a cabo algunas tareas diarias para conservar el equilibrio de la vida. El Padre de Lucia, Gustav, disfrutaba de su quehacer como ninguno, era un arqueólogo de 45 años, que amaba la historia y que ocupaba su tiempo libre en compartir fantásticos relatos y memorias con su hija.
La chica había heredado de su padre la gran capacidad de crear lugares, seres y conversaciones ficticias que la trasportaban continuamente a través del pasado, del presente y del futuro. Su máquina del tiempo era la imaginación.
Lucia se encontraba suspendida en un encantador barquito de papel que era arremetido por olas de diferentes colores que producían sonidos al chocar, cuando su padre la interrumpió.
- Oye niña, corre, o es que ¿te vas a perder de ver que hay allí adentro?
Hacía algunos días que habían estado escavando para obtener un cofre encontrado cerca a una de las vías del transportador subterráneo entre dos continentes, a 1000 metros bajo tierra. Después de la espera hoy sería el día de ver su contenido.
El baúl tenía aproximadamente 780 años de antigüedad, según las pruebas de carbono 14. Abrirlo era un gran paso para la historia ya que no se conocía nada de ese periodo de tiempo hacía atrás, mas el contenido iba a ser valioso sólo para unos cuantos que en realidad se preocupaban por su origen.
Después de meditarlo decidieron perforarlo; al abrir encontraron en su interior libros, que para ellos eran desconocidos, ellos sabían leer su lenguaje numérico, y su comunicación era mental. Todos estaban inquietos por aquellos elementos extraños, sin embargo se pusieron en la tarea de descifrarlos.
Lucia miraba todos esos libros, en uno vio ilustraciones y pudo leerlo con su ayuda, era la historia de un perro que iba a la ciudad, a ella le agradó bastante. Estaba muy entretenida, hasta que de el más grande de ellos se desprendió un sobre, ella lo volteo al derecho y al revés, hasta que concluyo que debía romperlo con cuidado. Extrajo la carta e intento comprender mas no pudo. ¡Qué frustrante era para alguien que podía saberlo todo, no saber qué significaba aquello!.
La niña bloqueo su pensamiento para que nadie supiera que hacía, y en cuanto su padre la llamó guardó la carta, que era bastante extensa, en su bolso, y se fueron a casa. En el camino comentaron lo maravilloso que podría ser entender todo aquello, y dos seres que tenían la costumbre de imaginar, fantasearon como nunca antes.
Después de comer, subió a su habitación y sacó la carta que decía lo siguiente:
Martes, 16 de mayo de 2324.
Hola, no sé cuánto tiempo después encontrarán esta carta. Según lo que está sucediendo vi como una necesidad guardar algunos libros para que nunca olviden lo que es leer y recrear historias en la mente, últimamente las personas usan menos los libros, el computador y los dispositivos digitales los están reemplazando cada vez más. Hay tentativas de que en un futuro el lenguaje se reemplazará por números, aunque creo que es imposible.
Sin embargo a continuación incluiré toda una guía de cómo leer y escribir el español, el lenguaje más hablado en el mundo en este momento.
Es un lenguaje espectacular, lleno de variaciones, las palabras son hermosas y cuando lo pronuncias es seductor y llamativo.
Atentamente,
Eullenid
Lucia no entendía nada, pero pronto lo iba a hacer.
Capítulo II
Lucia le dijo a su padre que había extraído la carta del baúl y la había llevado a la casa; él se molestó un poco, mas pronto se pusieron ambos en el trabajo de identificar que decía en ella.
Se demoraron varios meses en comprender el abecedario y en formar frases. Finalmente, ayudados por imágenes, consiguieron entender algunas palabras de los libros como “casa”, “madre” o “perro”, aunque los perros de entonces eran muy diferentes a los actuales. Así, entonces Lucia tuvo la idea de realizar su primer escrito, peso se encontró con que sus hábiles manos eran obsoletas ante esos finos trazos a los que llamaban letras, así que tuvo que hacer muchas planas antes de poder gozar del placer de escribir.
Comenzó a escribir una historia carente de palabras, simple como la de un niño pequeño. Narraba la historia de un joven que tenía contacto con seres extraterrestres de una nación vecina, la niña describió su belleza como pudo, aunque era muy difícil expresar lo hermosos que son.
Cuando su padre, quien a la par de Lucia había estado aprendiendo, leyó el escrito, la felicitó por el esfuerzo, pero le dijo que tenía cosas que mejorar; luego él le pidió una opinión sobre otro escrito, y así se les fue el tiempo, compartiendo y corrigiendo historias.
Capítulo III
Hacía ya un año que habían destapado el baúl cuyo contenido había maravillado tanto a una niña como Lucia. Ahora ella escribía cada vez mejor y se encontraba intentando gesticular palabras y leer en voz alta, no obstante, la falta de práctica y los problemas en el manejo de la respiración se lo impedían. Además una cultura que llevaba meses sin hablar a duras penas podía mover la boca para comer.
Las instrucciones que daba Eullenid eran muy buenas, además de que Lucia era muy disciplinada. Incluso había establecido un horario para hacer ejercicios de respiración y de lectura, en general.
Capítulo IV
El aprender a leer y a escribir facilitó mucho el análisis de todos los libros y los elementos encontrados dentro del cofre. Lucia cada día se apasionaba más por la historia, no se despegaba de los libros. Lo último que estaba leyendo era la historia de cómo se formó la lengua castellana. Le parecía de lo más interesante, siempre andaba contándoles a los demás los detalles y recitando los primeros poemas, llamados Jarchas, y las narraciones o cantos de gesta. Su libro favorito hasta ahora era el mío cid, por su contenido tan entretenido, que no terminaba de entender.
Más tarde leyó sobre diferentes corrientes de la lengua, sobre escritores y personas importantes en el desarrollo del castellano. ¡Eso sí que era historia! Además debatió con su padre mucho tiempo sobre todo aquello que leía, ambos aprendían más intercambiando lo que habían aprendido.
Lucia seguía creciendo, se iba poniendo más esbelta, su cabello antes castaño ya era muy negro, y sus ojos antes de un azul encendido, habían bajado su luminosidad más no su profundidad. Aquellos ojos expectantes e hipnotizantes dejaban ver su conocimiento e inquietud por el mundo.
Capítulo V
Además de la gran cantidad de libros había unidades extraíbles y sus manuales de uso que con ayuda de Lucia y su padre, pronto pudieron ser exploradas. En ellas además de historia sobre el mundo antiguo, también había videos y páginas en las cuales Eullenid, la maestra del pasado, presentaba algunas actividades bastante agradables para obtener un mejor uso del idioma, pieza clave para la comunicación de sucesos de siglos y siglos atrás.
Eullenid era una mujer robusta, bastante diferente a las mujeres de aquella época, que eran muy artificiales, de tez clara con lunares y pecas, de altura mediana y el cabello oscuro con aclaraciones rubias.
A Lucia le pareció bastante agradable, le parecía real; ¡natural!, más que todo, y es que en 780 años después, ya nada era así, todo era modificable y perfeccionable. ¡Cómo añoraba esta niña un poco más de error o de fluidez!
Capítulo VI
Lucia se encontraba leyendo un libro sobre la edad media, un periodo de la historia humana, y se sentía muy feliz al conocer qué había sucedido tantos años atrás. A veces las personas reprochaban que la niña se maravillara con cosas tan rudimentarias, cuando hablaba la veían con un ser extraño y subdesarrollado, y si la veían leyendo no entendían ni lo que hacía. Sin embargo los lectores a lo largo del tiempo han estado siempre en vía de extensión, y 780 años en el futuro ser uno de los dos únicos que lo hacen es un aspecto que genera polémica.
No obstante, dada la necesidad que sugería aprender el idioma para fines de la investigación, Gustav enseñó, junto con Lucia, a varios de sus compañeros a leer. Era asombroso lo duchos que se habían vuelto haciendo aquello y lo entretenido que era hacerlo. De alguna forma su cerebro volvía a tomar vida, era como si además de información ahí arriba, en realidad hubiera algo, otro ser, un subconsciente, alguien más con quien hablar.
Capítulo VII
La edad media para Lucia había sido encantadora, con sus relatos sobre la vida de los héroes, a lo que llamaban épica, toda la carga de sucesos que requirió conocer para entender tal época y las diversas actividades de las clases cultas para mantener el control de la cultura, que de cierto modo hacían que la niña lo relacionará con su tiempo, en donde a pesar de que había tanta información, todos habían encontrado cómo esclavizarse con tendencias de igualdad, y con ciertas pretensiones de los medios a hacerles creer que son inteligentes, cuando únicamente son cabezas que almacenan mucho contenido. ¿Pensar? Eso ya no era pensar, era meramente memorizar sin esfuerzo, e infinitamente recordar.
Capítulo VIII
Terminando la edad media, llegó su época favorita, el renacimiento. Tanta liberación, corrientes artísticas, la música que Ullenid había incluido y algunas de las imágenes de los cuadros y esculturas de aquel tiempo le maravillaban. Para sentir cómo toda esa iluminación le llegaba a ella decidió hacer una obra de arte, que sólo su padre admiró, pero que a ella le hizo sentir realizada. Además leyó algunas composiciones de la época, su favorita fue La divina comedia, también leyó obras teatro, sonetos, terceras, entre otras composiciones. Admiraba a Leonardo Da vinci, y leyó todo lo que pudo sobre él, ¡ese sí que era un genio!
Más tarde Ullenid le pidió realizar algunos cuadros comparativos, resúmenes y mapas conceptuales, con el fin de procesar bien la información, y aunque ella podría haber insertado todo aquello en su cerebro, decidió hacer tales trabajos, y sintió que su cerebro lo agradecía.
Capítulo IX
Antes de continuar con historia. Lucia leyó algunos cuentos, leyendas y mitos, de los cuales el que más le gusto fue uno sobre la cultura oriental donde explicaban el origen de la muerte, de las enfermedades, y de los seres vivos sobre la faz de la tierra. A la niña le parecía muy bello pero muy ingenuo todo aquello, a excepción del origen de los seres vivos, que al parecer será el infinito interrogante de cualquier especie en el universo. Sin embargo, cosas como la muerte y las enfermedades están totalmente bajo control.
SEGUNDA PARTE
Capítulo X
Después de tanto tiempo, Lucia se confrontó consigo misma, creyó necesario identificar sus fortalezas y sus debilidades en el lenguaje, además de pensar hacia dónde se dirigía: ¿Tenía sentido seguir aprendiendo una lengua muerta?
Por supuesto que lo tenía, y no se tardó en darse cuenta que cuán importante era para ella vivir en el pasado por medio de su boca. Cada vez que leía un texto era como viajar en el tiempo a cientos de lugares que ahora sólo habitaban en pedazos de papel, aún cuando escribía sentía el poder de eternizar los momentos que pronto desaparecerían como lo hacía poco a poco la historia.
Cuando la niña reflexionó advirtió la falta de disciplina que la acompañaba en su proceso de aprendizaje; entendió que debía dar más de sí misma, y se juró ser mejor cada día.
Capítulo XI
Para cumplir con su promesa comenzó organizando su horario, ahora después de ejercitarse, de tocar algunas piezas musicales y de compartir con su familia un lapso de tiempo, se dedicaría a estudiar las sociedades antiguas, a leer y a redactar sus pensamientos.
En su afán por estudiar a los adolescentes de antaño aprendió cómo los medios de comunicación les habían afectado, había cientos de proyectos que decían que éstos modificaban su personalidad, su carácter, sus gustos, su comportamiento. La red, la televisión, y lo que en ellas se presentaba, la publicidad por ejemplo, eran vías de manipulación. Incluso, abundaban los problemas sociales, la violencia, la ambición de poder, y se sentía en los textos un dejo de aquellas colectividades a dolor, tristeza y desesperanza.
Gracias a tales exposiciones la chica, gradualmente, entendía de una forma más clara la razón para olvidar tanta miseria pasada; si bien en el presente se había perdido un poco la naturalidad y el sentimentalismo, estaban más cercanos a ser humanos.
Capítulo XI
Había ya avanzado el día, y Lucia se encontraba en medio del sopor de la tarde intentando leer algo, cuando su padre le recordó que debía tomar sus clases con Ullenid, lo cual siempre resultaba muy extraño, ver a alguien que había muerto cientos de años atrás a través de una cinta, e intentar sostener conversaciones con ella, era algo fuera de lo común. Sin embargo la niña se dispuso a ver que le tenía preparado su maestra, y se sorprendió al observar que tenía un examen con el fin de probar sus competencias interpretativas, eso le produjo una sensación extraña. Ella sabía todo lo que necesitaba, una prueba era un tipo de insulto a su cultura. Y eso era un grave error, dado que por más conocimiento que almacenes el problema es qué tal puedes aplicarlo, ¿cuánto puedes pensar?.
Al terminar su examen, y calificarlo con las directrices de su profesora, Lucio se dio cuenta de que su puntaje no había sido perfecto, y se enojó severamente, culpó a Ullenid de ser anticuada y no conocer lo suficiente. Su padre analizó la situación y más tarde pidió dialogar con ella.
Lucia, le dijo, jamás dejes que el conocimiento te llene de su ego, el hecho de que tengas herramientas no quiere decir que sepas usarlas, o es que acaso ¿sabías tocar piano por más teoría que tuvieras? , ¿o bailabas bien antes de practicar lo suficiente?, cariño, el error de esta sociedad es creer que por saberlo todo puede hacerlo todo, no tendría sentido existir si y no tuvieses algo que hacer con tu vida.
Ese día la niña recapacitó mucho, pero no pudo hablar con su padre, pues el terminó su discurso diciendo “Piensa, y cuando en realidad tengas claros tus argumentos, podremos hablar, mi dulce niña”.
Capítulo XII
Al otro día, Lucia pensó que se había dejado llevar por pensamientos retrógrados de superioridad, escuchó la solución del examen y las explicaciones de Ullenid, quien claramente tenía razón. Habló con su padre, e incluso hicieron algunas pruebas basándose en argumentos claros. Y entonces fue cuando la chica, aprendió a interpretar lo que otros decían, comprendiendo que leer hace parte de una conversación donde tienes que saber escuchar.
